Vivimos en una época difícil, en la que la multitarea, la ansiedad y falta de tiempo está presente en nuestro día a día.
Si nos paramos y analizamos estos tres conceptos llegamos a la conclusión de que van ligados, con la sensación de falta de tiempo, queremos abarcar para hacer más cosas de las que podemos, lo que nos produce ansiedad, la clave está en la tercera palabra de este párrafo; parar.
Nos cuesta muchísimo parar y es así porque creemos que vamos a perder tiempo, cuando sucede todo lo contrario, ganamos tiempo ya que parar nos da descanso, claridad y tranquilidad.
Como el agua cuando está en movimiento y no puedes ver lo que hay en el fondo, se calma y puedes ver lo que hay en ella, eso es lo que sucede en nuestra mente.
Esto me lleva a plantearme una serie de cuestiones que veo en mi día constantemente.
Al ir tan acelerados, tener la información a un clic, nos hace la falsa creencia que tenemos prisa constantemente y que lo sabemos todo.
Por lo que, no escuchamos.
Es tan importante escuchar y escucharnos que no somos consciente de lo que nos estamos perdiendo.
Hablemos de escuchar, la gran mayoría escuchamos para contestar no para comprender, empatizar.
Vamos hablar con ejemplos:
En mi trabajo, hablo constantemente con personas, unas conversaciones son para negociar, otras de los problemas del diario, de todas aprendo algo, ya sea información relevante para mi trabajo, comprender una actuación de una persona, entender una necesidad…..
Si hago una escucha activa, lo que consigo es un montón de información que me facilita mi trabajo, aprendo cosas nuevas y me atrevo a decir que en el caso de las negociaciones me ayuda a poder tener guardado algún AS en la manga.
Otro ejemplo sería escuchar a un amigo, persona cercana que tiene un problema.
Pensemos por un momento que somos nosotros quien estamos contando un problema a alguien, cómo nos gustaría sentirnos, que cosas no necesitamos escuchar.
Seguramente habéis experimentado con una persona, contarle una preocupación y esa persona os ha hecho sentir comprendidos sin decir nada, eso es lo que hace una escucha activa.
Bajo mi punto de vista es una manera de humildad, ya que estás dispuesto aprender de todo el mundo y comprendes que todos tenemos algo que decir, un motivo por el que lo decimos, una historia detrás de las palabras, ver lo que no se dice.
Cuando actuamos de esta manera las personas lo notan y se sienten más cómodas con nosotros.
